Dispersión, bonito tema. No se me ocurre nada relacionado directamente con el, así que voy a probar por otro lado.
Hay varias maneras de vivir los espectáculos, el deporte en mi caso. Una es directamente en el recinto deportivo, como público. La otra es del otro lado de una radio o bien de una pantalla.
Cada una tiene sus pros y contras, pero pudiendo me decanto siempre por la primera, colocarme en la grada.
El motivo enlaza, por fin, con el tema de este mes. En una retransmisión te llega lo que otras personas consideren importante, estás a expensas de su criterio.
Esto es bueno, porque se suele centrar mucho en aquello a lo que vas. Tomas variadas , desde distintos puntos de vista, de la acción principal. Diría que, en general, te da una visión más completa del evento en sí.
Pero no es mi favorita porque… no es la mía. Por eso prefiero estar allí. Me permite mirar a aquello que quiero, que no necesariamente es lo que ocurre en primer plano, y me coloca como parte del ambiente. Un ambiente que no suelen captar bien los medios.
Esta libertad de elección, de dispersión, lleva aparejada riesgos evidentes. Como por ejemplo que en el tiempo de descuento a tu equipo le piten un penalti a favor y que tu no veas el lanzamiento, decisivo, porque… porque te estás limpiando las gafas; o que una jugadora de tu equipo haga un mate, que no ha vuelto a pasar en 25 años, mientras tu estabas mirando si había gente en el lateral opuesto, por ejemplo. Que no me arrepiento pero sin duda no fueron las mejores decisiones banales de mi vida.
Espero que os guste mi #relatosDispersión